2007-05-31

vergüenza por Venezuela

La verdad sobre Venezuela y algunos próceres de Chile:

El Partido Socialista de Chile se sumó al coro de quienes critican al
gobierno de Venezuela por no renovar la licencia de Radio Caracas
Televisión, empresa del grupo Boulton que durante 53 años le lavó
impunemente el cerebro a los venezolanos con la excusa de la libertad
de expresión. El jefe de los socialistas, senador Camilo Escalona,
quien viajó a menudo a Venezuela en 2005, durante la campaña electoral
por su senaturía, comparó indirectamente a Hugo Chávez con el dictador
Augusto Pinochet. El senador socialista Jaime Naranjo llegó más lejos,
comparó al venezolano directamente con el dictador y pidió la
intervención del gobierno chileno. Sin embargo, la campaña por la
televisora venezolana no ha conseguido entusiasmar al palacio de La
Moneda ni a su principal inquilina, Michelle Bachelet.

'Para la comunidad internacional, y yo me cuento dentro de esa parte,
el valor de la libertad de expresión es esencial', le dijo a la Radio
Cooperativa de Santiago el senador socialista. 'Para nosotros, como
fuerzas progresistas y de izquierda, que sufrimos la privación de
poder informar y opinar, que fuimos perseguidos por publicar un diario
ilegal, [pensamos] que el liderazgo venezolano debe comprender que la
comunidad internacional está pendiente de que sean capaces de asegurar
el ejercicio de la libertad de opinión', recomendó el capitán del
Partido Socialista. También se pronunció en términos similares el
senador Jaime Naranjo, luchador por los derechos humanos de
reconocidas posturas pro estadounidenses, quien comparó directamente
al presidente venezolano con Augusto Pinochet.

La campaña por Radio Caracas TV, impulsada temprano por el Partido
Demócrata Cristiano y la derecha, cobró fuerza tardíamente en Chile,
después que la concesión no renovada fuera otorgada a una nueva
estación, la Televisora Venezolana Social (TVes), que comenzó a
transmitir a las 0 horas del domingo 27 de mayo. Radio Caracas podrá
seguir transmitiendo por el cable y por Internet. La agitación que
desarrollan con el tema en Venezuela buscar crear una crisis
institucional o un golpe de estado que haga caer al gobierno o por lo
menos algún gran desorden, por lo menos con un muerto, que debilite al
gobierno de Chávez, quien ha sido imposible de vencer en más de 10
elecciones. Radio Caracas participó en el golpe contra Chávez de 2002,
al igual que Venevisión, de Gustavo Cisneros, y las demás estaciones
privadas del país, cuyas frecuencias continúan vigentes. En 2002, las
muertes de ciudadanos fueron aportadas por la derecha y la policía de
Caracas, cuando el entonces alcalde mayor de la ciudad Alfredo Peña
participaba del golpismo, pero la televisión hizo montajes para
hacerlos aparecer como obra de los partidarios de Chávez. Incluso esos
montajes noticiosos de Radio Caracas ganaron premios internacionales
de periodismo por una supuesta valentía reporteril, pero los
organizadores europeos pidieron después que se devolvieran. La
polarización de la sociedad venezolana y el papel de los medios no
tienen nada que envidiarle al Chile de Salvador Allende, cuando El
Mercurio decidió voluntariamente dejar de publicarse para provocar una
campaña internacional contra su "clausura". Periodistas y empleados
del diario de Agustín Edwards intensificaron entonces su jornada de
trabajo con horas extras y sobresueldos pagados directamente por la
CIA y la compañía ITT, como quedó demostrado en la Comisión Church del
Senado de EEUU.

El comentarista José Vicente Rangel mostró en su programa de
televisión del último domingo la fotografía de un jefe regional de la
CIA participando desfachatadamente en las marchas de la oposición
venezolana por Radio Caracas y "la libertad de expresión". Se trata de
Mr Bowen Rosten, ciudadano estadounidense radicado en Colombia, quien
opera además en Nicaragua, Argentina, Bolivia, Ecuador y Brasil,
además de inglés habla perfectamente español, portugués y francés y
está a cargo de la Operación Orión, con base en Venezuela, la
Operación Estrella del Sur, con asiento en Bolivia, y la Operación
Centauro en Ecuador. La fotografía de Rosten en la marcha de Caracas,
mostrada por Rangel, pueden verse en
http://www.aporrea.org/tiburon/n95640.html. El jefe regional de la CIA
usa remera azul y los típicos anteojos oscuros de la caricatura del
agente secreto CIA.

En Venezuela y en el exterior, la campaña cuenta con el empuje y
financiamiento de la CIA y del Departamento de Estado, a través de la
NED (National Endowment for Democracy), que también financia
abiertamente a organizaciones periodísticas de Venezuela como el IPYS
(Instituto Prensa y Sociedad), conectado al IPI (International Press
Institute), a su vez adscrito a la Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP). El YPYS de Venezuela, fundado en 2002 por Andrés Cañizales,
periodista antaño progresista, responde al YPYS de Perú, que data de
1993. Su labor consiste en "monitorear la libertad de expresión" en
Venezuela con un esquema parecido al de los "periodistas por la
libertad" de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba,
también con corresponsales en el interior del país. Su actual jefe es
Ewald Scharfenberg. La folletería corporativa del IPYS, por lo menos
la que distribuyeron en el Hotel Caracas Hilton en mayo de 2005, en
ocasión de una visita de John Dinges, declara abiertamente que reciben
fondos de la NED y de la Fundación Konrad Adenauer. (Ver fotografía).

El reverso de la medalla

En Venezuela más bien se ha puesto en marcha una saludable
democratización del espectro radioeléctrico. Las frecuencias de radio
y televisión constituyen un bien público que en todos los países
debiera servir a los intereses de la mayoría y no exclusivamente a
pequeños grupos de poder económico alentados por EEUU. Tal como en los
parlamentos civilizados tienen cabida proporcional los partidos
políticos que compiten en elecciones libres, los medios de
comunicación debieran tener una composición, dirección y orientación
representativa de todos los matices de la sociedad y en particular,
los medios radioeléctricos, simplemente porque transmiten por
frecuencias que son bienes públicos. Así como un país elige a sus
gobernantes, también debería elegir por lo menos a quienes manejen y
operen la televisión abierta y, ¿por qué no?, a todos los medios de
comunicación. ¿Por qué la difusión de noticias y opiniones debe ser un
privilegio exclusivo del dinero?

Contrastan la preocupación de Escalona, Naranjo, ODCA y CIA con la
libertad de expresión en el exterior y su indiferencia con lo que
ocurre en casa. Se pretende apoyar la "libertad de expresión en
Venezuela", irónicamente desde un país donde esta libertad
prácticamente no existe. Ninguno de los defensores locales del Grupo
Boulton y Marcel Granier, en particular el Partido Demócrata Cristiano
y los socialistas de derecha como el senador Jaime Naranjo, levantan
la voz porque dos individuos de su país, Agustín Edwards y Alvaro
Saieh, deciden qué noticias deben conocer -y cuáles ignorar- cada día
los chilenos, incluidos sus desinformados electores.

Chile es un país donde los canales de televisión abierta y por cable
lavan sin cortapisas el cerebro de una población indefensa
transmitiendo contenidos aberrantes, antiéticos y violentistas
elaborados por los diez grandes mega grupos que controlan los grandes
medios de comunicación de EEUU, el entretenimiento y, por extensión,
de América Latina y el resto del mundo: AOL/Times Warner, Gannett
Company, Inc., General Electric, The McClatchy Company/Knight-Ridder,
News Corporation, The New York Times, The Washington Post, Viacom,
Vivendi Universal y Walt Disney Company. Chile es un país donde VTR
Global Com implantó un monopolio absoluto de la televisión por cable,
con el permiso expreso de… la Comisión Antimonopolios y hasta del
Tribunal de la Libre Competencia. VTR controla el 99% del mercado, sin
darle cabida a otras opciones periodísticas distintas a CNN, como la
cadena Telesur, Aljazeera y otras estaciones satanizadas por la
propaganda y los lavados de cerebro de EEUU y sus aliados. La única
"competencia" de VTR para quienes no tienen fibra óptica es
DirecTV-Sky, televisión satelital vía antena parabólica, que pertenece
localmente… a VTR Global Com. Todo esto sin protestas del PDC, Naranjo
y CIA, y el presidente DC del Consejo Nacional de Televisión, Jorge
Navarrete, ex agregado cultura de la dictadura de Augusto Pinochet en
Londres.

Precisamente fue esa preocupación por la concentración de la propiedad
y el potencial mal uso comercial del nuevo medio, el mayor peligro a
futuro que previeron los legisladores. Para evitar que la naciente TV
chilena cayera en mano de los grandes grupos de poder económico
-denunciado en esos años por el joven abogado Ricardo Lagos- que el
legislador decidió entonces que la televisión abierta fuera una
actividad exclusiva de las dos grandes universidades de la época, la
Chile y la Católica, política que ha sido totalmente desvirtuada en
algo más de cuatro décadas. Hoy, el Colegio de Periodistas debiera
reclamar que un empresario extranjero, como el mexicano-estadounidense
Angel González, posea en Chile dos estaciones de televisión abierta,
Canal 2 y Canal 4 La Red, en violación flagrante de la ley y bajo la
complacencia del Consejo Nacional de Televisión, en un país donde está
expresamente prohibida la propiedad de más de un canal. González es
dueño de los 4 canales de televisión abierta de Guatemala y de otras
30 estaciones en América Latina.

Ahora que está por definirse cómo se normará el negocio de la
televisión digital se presenta en Chile la oportunidad de democratizar
la televisión abierta, como un bien público de todos los chilenos,
donde este medio no sea un privilegio exclusivo de los pocos grupos
que actualmente detentan el control de ese medio. Una discusión
democrática sobre el futuro de la televisión abierta bajo la
tecnología digital es mucho más relevante que la elección del estándar
europeo, japonés o estadounidense, y que la decisión soberana de un
gobierno de no renovar la concesión que favorece a un grupo local que
ya usufructuó del negocio por más de medio siglo.

Licencias de TV y soberanía nacional

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) reconoce 'en toda
su amplitud el derecho soberano de cada Estado a reglamentar sus
telecomunicaciones, teniendo en cuenta la importancia creciente de las
telecomunicaciones para la salvaguardia de la paz y el desarrollo
económico y social de los Estados...'.

En Latinoamérica, muchos países adoptaron antes decisiones soberanas
de no renovar e incluso caducar concesiones. Por ejemplo, Perú, en
abril de 2007, dispuso el cierre de 2 canales de televisión y 3 de
radio por incumplir la Ley de Radio y Televisión, licencias vencidas y
utilización de equipos no homologados. En Uruguay, diciembre de 2006,
se revocaron los permisos de las emisoras de radio 94.5 FM y Concierto
FM, de Montevideo, y también revocaron una resolución que ampliaba la
cobertura de la señal de cable Multicanal, perteneciente al grupo
Clarín de Argentina.

En El Salvador, en julio de2003, se revocó la concesión de Salvador
Network, y en Canadá, junio de 1999, revocaron la concesión a Country
Music Televisión - CMT, mientras en Estados Unidos, la Administración
Federal de Comunicaciones (FCC, según su sigla en inglés), revocó en
julio de 1969 la concesión a WLBT-TV; en 1981 revocó la concesión a
WLNS-T, en abril de 1999, a FCC Yanks Trinity License; en abril de
1998, a DAILY DIGEST (Radio). Entre 1934 y 1987 en EEUU 141 estaciones
perdieron sus licencias, entre ellas 102 por no renovación. Sólo en 40
casos se revocó la licencia sin esperar a que ésta expirara. Durante
la década de los 80 hubo 10 casos en que no se renovó.

En Europa, España revocó en julio de 2004 la concesión de TV Laciana
(canal por cable local) y en abril de 2005) cerró las emisoras de
radio y de TV de señal abierta en Madrid; y luego, en julio del mismo
año, dispuso el cierre de TV Católica. Francia revocó la licencia de
TV& en febrero de 1987, en diciembre de 2004 revocó la concesión de Al
Manar; y en diciembre de 2005 cerró a TF 1 por poner en duda la
existencia real del holocausto.

En Inglaterra, el gobierno de Margareth Thatcher canceló la concesión
de una de las más grandes estaciones de televisión de Inglaterra
sencillamente por haber difundido noticias no gratas, aunque
absolutamente verídicas. Simplemente argumentó que "si ya habían
tenido la estación durante 30 años ¿por qué debían tener un
monopolio?". En el mismo Reino Unido, la autoridad dispuso en marzo de
1999 el cierre temporal de MED-TV-canal 22; en agosto de 2006 revocó
la licencia a ONE TV; en enero de 2007, la licencia de Look 4 Love 2,
en noviembre de 2006, StarDate TV 24; y en diciembre 2006 revocó al
canal de televentas AUCTIONWORD.

En 1990, Irlanda revocó la licencia para empezar a transmitir a TV3,
mientras en Rusia, en agosto de 2000, se cerró una emisora de
televisión por difundir publicidad subliminal y en marzo 2002
clausuraron a TV-6. En agosto de 2002, en Bangladesh, Asia, revocaron
la licencia a Ekushey Televisión (ETV). Y en ninguno de estos países
hubo campaña como la actual por Radio Caracas Televisión, que duró 53
años. El Colegio de Periodistas de Chile tampoco se interesó en
contrariar ninguna de esas decisiones.